En la noche del 20-N el eterno aspirante, a la tercera fue la vencida, Mariano Rajoy consigue la mayoría absoluta para gobernar España.
La actual crisis financiera ha encumbrado a un aspirante que en dos ocasiones los españoles habían desechado en las urnas.
Ha influido lógicamente los cinco millones de parados, los cuales no podían permitir una continuación de la desastrosa política del PSOE ante la crisis.
Desde mi primera entrada le deseo a Rajoy la mejor de las suertes y que sea capaz de animar una España deprimida que ha elegido un cambio obligado.
Es destacable el descalabro del PSOE, el cual tendrá que realizar profundos cambios para en posteriores elecciones intentar recuperar el terreno perdido.
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